Si tu perro se ha vuelto más lento. Puede que no sea la edad.
¿Ha dejado tu perro de saltar al sofá como antes? ¿Se rasca sin parar? ¿Se levanta con más dificultad por las mañanas? ¿Su pelaje ya no tiene ese brillo que tenía hace un par de años?
La respuesta fácil es: "es que ya tiene sus años".
La respuesta correcta es diferente.
En la mayoría de los casos, esos cambios no son inevitables. Son la consecuencia directa de una inflamación crónica que el cuerpo de tu mascota lleva meses combatiendo sin que tú lo sepas. Y tiene solución.
La nutrición juega un papel clave en la salud articular, cutánea y cardiovascular a medio y largo plazo. Lo que le das a tu mascota hoy determina cómo se va a mover y sentir dentro de unos años.